
El pasado martes me he perdido en el monte. me he perdido tontamente. Bajando del montgo he decidido atajar por medio de la ladera y en un momento dado he dejado de ver las indicaciones de PR y bueno, pues por no dar la vuelta, he bajado una ladera muy empinada que desembocaba en un barranco. Y aquí empieza la aventura. No había manera de salir por los costados. Así que he seguido bajando... si me hubiera pasado a primera hora de la mañana no habría pasado nada, pero ya llevaba 4 horas caminando, más de 11 km, 8 y medio hacia arriba, y no veas como es el último tramo del montgo... El caso es que ya estaba bastante cansado y sin nada de azúcar que llevarme a la boca para que no me dieran pinchazos en las piernas. Bajar por el barranco no es tan fácil como caminar por el senderito. he tenido que sortear piedras, troncos rotos, descolgarme por pequeñas paredes y lo peor de todo aunque no lo más peligroso, pasar por senderos que abren los animales y que no dejan espacio a un hombre. estos senderos estaban flanqueados por matas de espinos, zarzas, ortigas y demás plantas puñeteras...
Menos mal que iba con pantalón y chaqueta vaquera, porque si no habría acabado como un cristo.
Por cierto, las zapas tan bonitas diesel que me compre en shanghai... han quedado finas. y los vaqueros pues llenos de agujeritos...
Ya se que no iba equipado de senderismo, pero es que me lo he tomado como un paseíto de 17 km. como ahora peso tan poquito subo de película, alguna ventaja debía tener... Pero no contaba con perderme.
Al final he llegado después de más de hora y media de incertidumbre a zona poblada.
Y me he encontrado con una señora que sacaba la basura, le he preguntado que dónde estaba, que andaba un poquito perdido y cuando le he dicho donde tenía el coche ha flipado! he acabado a unos 10 km de distancia... no me preguntes cómo lo he hecho...
El caso es que Marta era gente enrolladísima, ha resultado ser vecina mía de madrid, y ha puesto muy contenta de poder recordar sus tiempos por nuestro barrio del retiro y tras darme agua, me ha presentado a su vecino, Manuel el bombero, que tenía que bajar a trabajar a denia y de paso me ha dejado en mi coche.
Una maravilla la hospitalidad de la gente de Denia!
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